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29 Oct, 2018

¿Está abolida la ley ritual?.

“¿O sea que crees que debes guardar aun los ritos judíos? ¿Acaso no dice la biblia que Jesús vino a abrogar eso? ¿No has escuchado sobre la diferencia entre la ley ritual y la ley moral?”. Estas preguntas pueden ser consultadas a cualquiera de nosotros. Generalmente vienen o de Adventistas del séptimo día o de no judíos dentro del judaísmo mesiánico.

Las preguntas en ninguna manera son motivadas necesariamente por soberbia o altanería, en la mayoría de los casos lo contrario es correcto. Muchas personas consideran que algunos mandamientos de la torah simplemente son incompatibles con la fe en Yeshua/ Jesús, ya sea por causa de un verso interpretado superficialmente o por el desconocimiento de la razón y trascendencia de un mandato de la torah.

Estas personas tratan de reconciliar la fe en Yeshua con la moralidad y la coherencia de los planes de Hashem con el hombre con su mejor intención.

Para hacerlo ellos preservan el estándar justo de Dios en torno a la ética y dividen la ley en dos (ceremonial y moral) o tres partes (ceremonial, civil y moral).

Al hacer esta división (que la escritura nunca hace) ellos dicen que únicamente la “ley moral” está vigente después de la muerte de Yeshua.

Es así que muchos enseñan la diferencia entre la “Ley de Dios” y “La ley de Moisés”. Según esta postura, la torah de Elohim son los diez mandamientos y las leyes morales y la “Ley de Moisés” son los ritos y aspectos ceremoniales dados (algunos incluso dirían “añadidos”) por Moshe, particularmente los sacrificios.

Es muy loable que dichas personas quieran evitar la moralidad subjetiva de nuestro tiempo (para ti es mala la fornicación pero para mí no) al mantener que Dios sigue manteniendo su estándar de moralidad; sin embargo esta postura genera numerosos problemas tanto lógicos como escriturales. Los principales son:

1) Las frases “Ley de Dios” y “Ley de Moisés” son sinónimos que se usan en la escritura. Por ejemplo leemos:

“y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés” (Nehemías 8:1)

Esdras trajo el libro de la “ley de Moshe” para leerlo. Luego se nos dice de dicho libro: “Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.” (8:8)

¿Que era lo que leyeron? “Y hallaron escrito en la ley que YHWH había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo” (8:14)

La torah de Moisés es la Tora de El Eterno, decir que son diferentes es una falsa dicotomía. Hashem dio la tora a nuestro pueblo por mano de Moisés, no hay una ley de Dios y una ley que Moisés añadió.

2) La escritura nunca divide a la torah en leyes rituales, morales o ceremoniales.

3) Lo último genera un problema: ¿quien decide cual ley es moral o no? Si preguntamos a un cristiano dispensacionalista dirá que el shabbat era ritual juntamente con las fiestas. Ahora cabe la pregunta: ¿acaso no tiene partes morales el shabbat? No hay aspectos del shabbat que son morales como la de tener un día para Hashem y permitir un descanso a un empleado. La respuesta es sí y por lo tanto ahora el shabbat ¡dejo de ser de la ley ritual y se movió a la moral¡

La inmensa mayoría (sino todos) de los mandamientos tienen razones morales y rituales entrelazadas. Es falso creer que un rito carecía totalmente de significado.

Esto ha creado problemas superiores como por ejemplo la noción que la homosexualidad era parte de la “ley civil” y no de la “ley moral”. Ciertos “cristianos” dicen que la palabra para llamar abominación a la homosexualidad es la misma para llamar abominación a comer mariscos (lo cual es cierto ver Lv 11:12, 18:22). De ahí ellos dicen que si antes era abominación comer camarones y ahora no, de igual manera ya no es malo ser homosexual si hay “amor”. Al fin y al cabo, dicen ellos, la noción de que la homosexualidad era mala era parte de la cultura oriental de esos días, ahora eso ha cambiado. Esta es una de las consecuencias de esta cosmovisión: la falta de objetividad y autoridad para decidir qué ley va en que categoría.

4) Dicha categorización a parte de ser subjetiva es debilitada si una tan sola ley “ritual” estuviera vigente después de la muerte de Yeshua. Una ley que todos aceptarán como parte de los “ritos” son los sacrificios. ¿Siguieron participando en los sacrificios los primeros discípulos de Yeshua? ¿Se nos dice en los profetas algo sobre la continuidad de los sacrificios y el sacerdocio levítico?

La mayoría de cristianos piensan que es redundante o blasfemo pensar en la idea de un sacrificio de animales en el templo después de la muerte de Yeshua. Esto debido a la noción de que los sacrificios eran para el perdón eterno de los pecados antes de Yeshua, y ahora venido él, los sacrificios son una blasfemia pues indicarían que el sacrificio de Yeshua no fue suficiente.

Esta noción es la que hace que los sacrificios sean vistos como obsoletos, con poco significado y obscuros en el cristianismo y en algunos círculos de gentiles mesiánicos.

Ahora ¿es cierto esto? A pesar de que no es el punto hacer un estudio exhaustivo sobre los sacrificios pues hay otros estudios en donde tratamos esto, debemos decir en síntesis que los sacrificios tenían como objetivo principal proveer purificación ritual de impurezas y pecados al mobiliario del templo y a las personas para poder estar en un lugar donde la presencia de Hashem moraba con una intensidad tan fuerte.

Sin dicha purificación y expiación ritual, llegaría un punto en donde la presencia de Hashem dejaría de morar entre su pueblo. El mismo escritor de hebreos nos dice que los sacrificios tenían eficacia para la purificación ritual del cuerpo (física, del cuerpo, de la carne) como está escrito:

“Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Mashiaj, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”(Hebreos 9:13-14)

Aparte de esta eficacia de purificación ritual, los sacrificios también servían para ser una imagen del sacrificio eterno de Yeshua (Hebreos 8:4-5).

Es debido a ello que el sacrificio de Yeshua no anula las ofrendas levíticas, las dos trabajaban en esferas distintas. Unas para purificación ritual física y la otra es para la redención eterna de los pecados.

Por ello entendemos porque Pablo puede decir: “Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar sacrificios (gr. Prosphora). Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron PURIFICADO en el templo, ” (Hechos 24:17-18. énfasis y paréntesis añadidos)

Para pablo ofrecer sacrificios y decir que estaba purificado no era ninguna blasfemia. Es por ello que lo hizo y también estuvo dispuesto a hacer un voto de Nazareo (mismo que sería considerado parte de la ley ritual fácilmente) para demostrar lo que los demás apóstoles ya sabían pero algunos ponían en duda: que él andaba “ordenadamente guardando la ley” (Hechos 21:24)

Aparte de esto, se nos dice en los profetas que nunca faltará a los levitas un varón que ofrezca sacrificios, tal como está escrito: “Porque así ha dicho Jehová: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel. Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días.”(Yirmeyahu 33:17-18)

Estas son palabras mayores, en una profecía explicita, en una promesa de la nueva alianza (nuevo pacto) Jeremías dice que de la misma manera que no faltará a David un renuevo sobre su trono, así tampoco faltará un sacerdote levita que ofrezca sacrificios. Esto se cumplirá con todo su extensión en el reino mesiánico que es el contexto de Jeremías 33:17.

En otras palabras, dejará de ser cierto que nunca faltará a Levi un sacerdote, el día que deje de ser cierto que a David no le faltará un descendiente sobre el trono (esto es Mashiaj). De modo que, los sacrificios ni son contrarios a la fe en Yeshua, ni fueron vistos como obsoletos por los apóstoles, ni cesaran en la era mesiánica. Concluimos que entonces no han sido para nada abrogados.

El error de la filosofía de dividir la tora en categorías para declarar abolida una y la otra no, es que ignora el principio de la aplicabilidad de los mandamientos de la torah.

Todas las leyes de Elohim son buenas, pero no todas aplican a todas las personas en todos los tiempos ni en todas las circunstancias.

En la torah vemos leyes para judíos, mujeres judías, mandamientos universales, mandamientos para un levita, para un descendiente de Aarón, para un rey, mandamientos que solo aplican en la tierra de Israel, otros que aplican solo cuando el templo está en pie, etc.

En lugar de hacer categorías de mandamientos debemos de arribar a cada mandamiento y hacernos preguntas de contexto, como por ejemplo: ¿Es este un mandamiento o una concesión que Elohim dio por causa del corazón del pueblo y que lo toleró por causa del contexto (divorcio por razones varias, esclavitud, poligamia)? ¿A quién fue dirigido este mandamiento? ¿Es un mandamiento universal (judío y no judío) o particular (levitas, judios, etc)? ¿Se puede realizar hoy en día o requiere del templo (sacrificios)? ¿Es un mandamiento que legislo para una situación pero una vez que la situación cambio debemos cambiar la aplicación (los levitas ya no trasladan el arca cuando el tabernáculo se convierte en templo por ejemplo. Ver Números 4:1-15 y 1 Crónicas 23:26)?

Aparte de esto, nuestras guías para la aplicación de la torah, deben ser el Tanaj, los dichos de Yeshua y sus emisarios y las enseñanzas de los rabinos, quienes han estudiado esas leyes por miles de años.

Esa es la aproximación correcta para determinar la aplicabilidad de un mandamiento, reconocemos la sinceridad y la honestidad de nuestros hermanos con la postura de las dos o tres categorías pero debemos decir que es un enfoque inapropiado para trazar la escritura.

Cuando el Mesías venga, todos los mandamientos de la torah serán cumplidos a plenitud, las naciones subirán a Jerusalén a aprender de Hashem. Todos los redimidos en Mashiaj, judíos y gentiles estaremos con él, escuchando la torah de él mismo como los discípulos de Emaus. Sera una era de paz y justicia y todos nos gozaremos en la alegría de la santidad y del espíritu de Hashem pues:

“No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de El Eterno, como las aguas cubren el mar.”(Isaías 11:10)

Que sea pronto y en nuestros días

Con bendición
Yitzjak

29 Oct, 2018

¿Es el pueblo judío el culpable de la muerte de Yeshúa?

“Los judíos mataron a Jesús”, “Los judíos son los culpables de la muerte de Cristo”, “El pueblo judío es el responsable del martirio de Jesucristo”. Sin duda alguna, usted habrá oído algunos de estos dichos, han pasado pasivamente de generación a generación. Casi siempre, se asocia al pueblo judío con la culpabilidad de la muerte, del también judío, Yeshua de Natzrat, conocido popularmente como Jesús.

Ahora ¿Es esto cierto? Recordemos que no todo lo que se transmite de generación a generación es verdad, siempre se corre el riesgo de creer un mito si no se investiga honesta y académicamente un asunto. Es nuestra intención dar a conocer, lo que llamamos “Las 7 razones por las que el pueblo judío, NO es el responsable de la muerte de Yeshua”

1a Razón: Los romanos fueron los que ejecutaron a Yeshua

Como es sabido, la crucifixión era una pena romana y no judía. La historia registra que el imperio romano quitó al Sanedrín (el máximo tribunal judío) la posibilidad de brindar la pena capital en días de Arquelao hijo de Herodes (año 7 de nuestra era). Es debido a ello, que el sanedrín no pudo matar a Yeshua sino que autoridades romanas se encargaron de asesinarlo. Incluso, el Nuevo testamento recoge esto, cuando nos dice que los principales sacerdotes dijeron: “A nosotros no nos esta permitido dar muerte a nadie” (Yohanan [Juan] 18:31).

Así que es ilegítimo cargar al pueblo judío con la culpa del asesinato de Yeshua, cuando fueron autoridades romanas los que lo hicieron. Alguno dirá:

“Eso probablemente los elimina como autores materiales, pero no necesariamente intelectuales”. La respuesta a esta objeción se encuentra en la razón numero 2.

2a Razón: No todo el pueblo judío fue autor intelectual de la muerte de Yeshua.

Mucha gente ha malinterpretado lo registrado en Mateo 27:25 donde se dice: “Y respondiendo todo el pueblo dijo: ¡su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”.

De dicho verso, se extrae popularmente, la culpabilidad nacional de TODO el pueblo judío. Obviamente el verso, no busca insinuar que todos los judíos existentes sobre la faz de la tierra, se encontraban en el recinto de Pilato. Cuando Mattityahu (Mateo) dice “todo el pueblo” se refiere a todo el pueblo REUNIDO ahí, ¡no a todo el pueblo EXISTENTE!

Obviamente es irresponsable culpar a una nación entera, por los dichos y arrebatos de una turba alterada que no representa la opinión de toda la nación. ¿Culparía usted a una nación entera porque unos individuos enardecidos lincharon a uno de sus compatriotas? Obviamente que no, peor aun, si esta turba había sido influenciada por gente en esferas de poder. Leemos en el mismo relato que:

“Mas los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes”. (Mattityahu [Mateo] 27:20)

Ciertamente culpar a una nación y raza entera, por los dichos arrebatados de una turba con neuronas influenciadas, es irresponsable.

3a Razón: Unicamente los gobernantes tuvieron algo que ver con la muerte de Yeshua.

Algo frecuentemente pasado por alto, es que el mismo documento conocido como “Nuevo testamento”, recoge el testimonio fresco de dos discípulos de Yeshua de Natzrat.

Ahí se registra: “Ellos le dijeron: Lo de Yeshua de Natzrat, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Elohim (Dios) y de todo el pueblo; cómo nuestros SUMOS SACERDOTES Y MAGISTRADOS le condenaron a muerte y le crucificaron.”(Lucas 24:19-20).

El testimonio es absolutamente cierto: Unicamente las autoridades de Israel de aquel entonces, tuvieron algo que ver con la muerte de Yeshua. Yeshua mismo era poderoso en obras delante del pueblo y era respetado por un gran número de judíos.

De hecho en Mattityahu (Mateo) 21:45-46, se registra que las autoridades querían prender a Yeshua pero “temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta”.

¿A que pueblo temían aquellos gobernantes corruptos? Obviamente al pueblo judío, el pueblo de ellos y de Yeshua. Claramente se aprecia que la popularidad de Yeshua entre el pueblo judío era grande, y que únicamente esferas corruptas de poder tuvieron inherencia en su muerte.

4a Razón: Dichos gobernantes habían sido puestos por Roma

Como vimos en la razón 3, únicamente los gobernantes tuvieron un papel importante en la muerte de Yeshua. Lo que se desconoce comúnmente es que esos gobernantes, en su mayoría, no eran bien vistos por el pueblo judío por su corrupción o porque habían sido puestos por Roma. El cohen gadol (Sumo Sacerdote) de aquel año por ejemplo, era Yosef Cayafa (Caifás). Caifás fue puesto por el procurador romano Valerio Carato en el año 18 de nuestra era. Anás, suegro de Caifás estaba completamente vendido a Roma, al igual que Herodes Antipas tetrarca de Galilea hijo de Herodes designado Rey de Judea por Roma.

Estas tres personalidades envueltas en la muerte de Yeshua, eran figuras públicas impuestas al pueblo judío y no gozaban de su visto bueno. Incluso en el talmud (el registro de las enseñanzas de los rabinos de los primeros siglos) se hablo de Anás y Caifás en términos sumamente negativos (Pesajim 57a). ¿Podría culparse al pueblo judío de complots hechos por figuras corruptas no aprobadas por él? Yo tampoco lo creo

5a Razón: Hubieron muchos judíos que creyeron en su mesianidad

Tanto los escritos de los primeros discípulos de Rabí Yeshua de Natzrat, como historiadores seculares (Tácito, Suetonio, Epifanio) registran que muchos judíos aceptaron el testimonio de Yeshua como Mesías de Israel (Mashiaj).

Sus doce emisarios eran judíos, las 3,000 personas que creyeron en él, en Shavuot (Pentecostés) después de la predica de Shimon Kefa, (Simón Pedro) eran judíos de todas partes (Hechos 2:10,41).Mucho más tarde, se nos informa que “millares de judíos” habían creído en él, sin dejar de ser judíos fieles a los mandamientos y costumbres dadas por Dios por mano de Moshe (Moisés) (Hechos 21:17-20).

Epifanio informa que para el siglo IV, había un remanente de esos judíos que creían en Yeshua como Mesías, y que se continuaban denominando “Nazarenos”(Panarion 29). A lo largo de la historia, ha habido aquí y allá, judíos que creyeron en Yeshua como Mesías de Israel, sin dejar de practicar su judaísmo, como también hicieran sus primeros discípulos tal como se deduce claramente del verso de Hechos 21 citado anteriormente.

¿Cómo culpar a todo el pueblo judío por la muerte de Yeshua, si miles de judíos creían firmemente en él como el Mesías de Israel?

6a Razón: No se puede culpar a los judíos actuales por lo que gobernantes corruptos antiguos hicieron

Por todas las razones previamente expuestas es evidente la no culpabilidad de todo el pueblo judío en el caso Yeshua. Por si todavía alguno no aceptará dichas razones, sería bueno hacernos estas preguntas: ¿Se puede culpar a una nación o etnia del siglo XXI por lo que jueces corruptos de su nación hicieron hace 2000 años? ¿Culparíamos a la raza griega del asesinato de Sócrates por ejemplo? ¿O culparíamos a la raza o nación norteamericana por el asesinato de Abraham Lincoln? ¿Cómo entonces culpar a todo el pueblo judío de algo que líderes Corruptos impuestos hicieron hace 2000 años?

Evidentemente, es irracional y prejuicioso culpar a una etnia actual por algo que, líderes impuestos por un régimen extranjero hicieron hace 2000 años. Ahora, si el pueblo judío no es el culpable de la muerte de Yeshua ¿Quién lo es? Te sorprenderá saber la respuesta.

7a Razón: TODOS SOMOS CULPABLES DE SU MUERTE.

Tu y yo, esa es la respuesta a la pregunta inconclusa en la sexta razón, TODOS somos los culpables de la muerte de Yeshua. El Mesías Yeshua murió para pagar el precio del pecado de Israel y del mundo. Cada alma que ha pecado en este mundo, es el responsable de la muerte de Yeshua. El murió, no porque no pudo evitarlo, no porque Dios no pudo evitarlo. El murió por amor a la humanidad.

Yeshayahu Hanavi (El profeta Isaías) escribió del Mashiaj: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Adonay cargó en él, el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

Dios permitió que el ungido de Israel muriera para ser expiación por todo el mundo, debido a eso, tanto judíos como gentiles somos culpables de su muerte. Shimon Kefa (Simón Pedro) acertadamente dijo: “Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu kadosh (santo) hijo Yeshua (Jesús) a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel” (Hechos 4:27)

Tu pecado y no tu vecino judío, es el responsable directo y ultimo de la muerte de Yeshua. Elohim puede darte vida eterna al aceptar ese sacrificio por tus pecados. Te invitamos a que lo hagas ahora mismo y nos permitas ayudarte para crecer espiritualmente y enriquecerte en el conocimiento del Dios de Israel

29 Oct, 2018

¿Significa Jesús he aquí el caballo?

En los días del resurgimiento del movimiento mesiánico, esto es, el conjunto de judíos y no judíos creyentes en Yeshúa y que mantienen la vigencia de la Torah, grandes cosas pasaron. Claridad fue dada a muchos pasajes que parecían obscuros en los escritos apostólicos y una revolución teológica y exegética comenzó.

Sin embargo, en todo resurgimiento, siempre existe el riesgo de extremos no deseados. Uno de estos extremos, fue el acontecido en muchos círculos que abrazaron la fe mesiánica y su cosmovisión. Algo que caracterizó a estos grupos fue el descontento con el protestantismo moderno; su doctrina del supersesionismo (también llamada “Teología del reemplazo”), su desconocimiento del contexto hebreo de Yeshúa y sus emisarios, eran las principales razones expuestas para el malestar.

Esto ocasionó retiros con amargura de  iglesias evangélicas y un inicio de una teología un poco curiosa. Era algo como: Creamos-lo-que-los cristianos-no-creen o viceversa. Muchas cosas empezaron a ser cuestionadas por estos círculos y comenzaron a salir teorías basadas en un estudio superficial de la escritura y de los idiomas hebreo y griego.

Una de estas teorías (aceptadas como verdad irrefutable por algunos) es la que dice que “Jesús” es un nombre malo y no deseado por Dios ni por su hijo Yeshúa. Algunos lo califican como pagano por su “semejanza” con dioses paganos, otros dicen que en hebreo significa “He aquí el caballo” y algunos incluso, ¡Invocan el sufrimiento eterno para quienes invocan ese nombre!

¿Es esto verdad? ¿En realidad Jesús es un nombre producido por el enemigo en una agenda maligna para dañar el nombre del Mesiás de Elohim? ¿En Realidad significa “he aquí el caballo”? Estas y otras preguntas serán nuestro objeto de estudio en las siguientes páginas.

Jesús: ¿En realidad hay una agenda maligna?

Muchos insisten en que Jesús es un nombre maligno y que siempre deberíamos referirnos al rabino de Nazaret con su nombre hebreo: Yeshúa. Una de las teorías dice que en hebreo “Jesús” significa “He aquí el caballo”.

En efecto, si separamos el nombre “Jesús” en bits de sonido o silabas tenemos “Je-sus”. En hebreo hay una palabra que se pronuncia algo parecido al sonido “Je” (formada por las letras hebreas “he” y  la letra “Alef”) y quiere decir “He aquí”; también existe una palabra que en hebreo se pronuncia “Sus” (formada por las letras hebreas “Samej-vav-samej”)” que significa “Caballo”. Y ahí lo tienen: Jesús = He aquí el caballo. ¿Es irrefutable este argumento? ¿Resiste el peso de la historia, el sentido común y la lengua hebrea y griega? La respuesta es no, por varias razones. Enumeremos las principales

¿Dependencia etimológica o parecido irrelevante?

En primer lugar, los que así creen, parten de un método erróneo y llegan a conclusiones erróneas. ¿Cuál es el error de su método? Su método piensa que, separando cada palabra en bits de sonido, y luego viendo que significa en otro idioma, se llega al “significado original”. A menos que una palabra o nombre, tenga dependencia etimológica de otro idioma (Esto es, que venga directamente de ese idioma) esto es un método totalmente errado.

Imaginémonos por un momento, que hacemos esto con el nombre “Carmen”, lo separamos en bits de sonido y tenemos “Car-Men”. Paso seguido, nos vamos al idioma inglés y tenemos: “Car=Carro” y “Men=hombres”. ¡Imagínense que dijéramos que el nombre Carmen significa “Hombres carro” solo porque en ingles nos dio ese resultado! ¿Acaso no seriamos el hazmerreír de la comunica lingüística?

No importa si Carmen significa algo feo en holandés, chino, japonés, náhuatl o ruso. Como el nombre no proviene de ninguno de esos idiomas, es totalmente irrelevante lo que signifique en ellos.

Esto es precisamente lo que pasa con Jesús. Iesous es la transliteración griega del hebreo “Yeshúa” que significa “El Eterno salva”. Si Iesous significa algo malo tendremos que buscar su significado en griego, no en hebreo. Lo que sí es hebreo, es el nombre detrás de Jesús, esto es Yeshúa; el significado de dicho nombre si debe de buscarse en hebreo y es el que mencionamos posteriormente. (Vale agregar, que no importa lo que Yeshúa signifique en otro idioma pues no tiene dependencia etimológica de ninguno de esos idiomas)

¿Caballo o alegría? He ahí el dilema.

En segundo lugar, debemos darnos cuenta de que los que hicieron esta “reconstrucción” del nombre Jesús, partieron de una agenda teológica elaborada, con el objetivo de encontrar algo malo, en la mayoría de los casos. ¿Por qué? En hebreo existe otra palabra que se pronuncia “Sus” (escrita con Shin-vav-Shin) que significa “Alegría”. Si siguiéramos el método de los adherentes a esta teoría, podríamos decir que el nombre “Jesús” es bueno pues “significa” “He aquí la alegría”. ¿Por qué estas personas no dicen esto y porque toman la lectura que más les conviene a sus propósitos? De nuevo, este es el problema de una teología superficial y conocimientos lingüísticos pobres.

Iesous en la Septuaginta: El fin de la teoría del caballo.

En tercer lugar, debemos preguntarnos ¿De dónde viene el nombre Jesús? ¿Cómo se generó? ¿En realidad hubo una agenda maligna para no preservar el nombre del Mesías? El nombre “Iesous” de donde se deriva el español “Jesús”, es la transliteración griega más cercana del hebreo Yeshúa. En griego, el nombre no significa absolutamente nada, ni bueno ni malo. Sabemos que los nombres no se traducen de un lenguaje a otro sino se transliteran; esto es, se iguala su pronunciación con las letras del idioma al que pasa. Eso sucede con el nombre Yeshúa, cuando se pasó al griego.

¿Cómo se llegó de Yehoshúa/Yeshúa (Ambas formas válidas y conocidas del nombre hebreo) a Iesous? Bien, primeramente, debemos decir que el idioma griego no tenía el sonido “Shhhhhh”, es decir el sonido de la “shin” hebrea o de la “Ch” española. Era imposible para un griego pasar ese sonido a una letra de su idioma, porque simplemente ¡No había dicha letra!

Además de ello, toda pronunciación que termina en el sonido “a” es femenina en griego. De ahí, el paso de la ultima letra “a” al equivalente de “s”. Y así tenemos que Yeshúa pasó a Iesous, por falta del sonido para la letra Shin hebrea, y por el género griego para referirse a algo masculino o femenino. Nada de agendas ocultas, nada de dioses paganos atrás de ello.

Tan cierto es esto, que los 70 sabios judíos que hicieron la traducción de la torah conocida como “La septuaginta” 250 años antes de la existencia de Yeshúa de Nazaret, pusieron “Iesous” cada vez que el nombre “Yehoshua” aparecía.

Recordemos que el nombre “Yehoshua” es el nombre del personaje que se conoce como “Josué”, encargado de introducir a los hijos de Israel en la tierra prometida. Así tanto Yeshúa como Yehoshúa eran variantes validas del nombre de nuestro Maestro (Esto puede verse en el libro de Esdras 3:2, donde el sumo sacerdote de aquel tiempo es llamado “Yeshúa”; mientras que el mismo hombre es llamado “Yehoshua” por Hageo y Zacarías [Hageo 1:1, Zacarías 3:1])

La verdadera razón por la que siempre preferimos Yeshúa.

Después de ver el asunto con seriedad y sin prejuicios teológicos y enseñanzas superficiales, comprendemos que nada de lo que se dice sobre el origen maligno del nombre Jesús es cierto. Hemos visto que fue la transliteración más cercana posible del hebreo al griego y que incluso 70 sabios judíos lo utilizaron años antes del nacimiento del cristianismo.

Una pregunta que inmediatamente surge a todos las personas a quienes expongo esto, es “¿OK si Jesús no es malo, por qué entonces insistir en pronunciar su nombre hebreo Yeshúa?” Siempre respondo con dos razones para utilizar Yeshúa preferentemente sobre el nombre Griego Jesús.

  1. En primer lugar, al utilizar el nombre “Yeshúa” damos un testimonio continuo de su judeidad. Recordar al mundo que ese hombre que cambio la ética y la moral de millones de seres humanos es judío, es una enorme tarea. Restaurando su judeidad hacemos un increíble bien a Israel y el mundo.
  2. El significado de Yeshúa o Yehoshúa es “El Eterno Salva” lo cual es enfatizado y proclamado cada vez que utilizamos su verdadero nombre. Si bien es cierto, Iesous no tiene los orígenes negativos que se le adjudican, no significa nada en griego, es simplemente una transliteración. Cuando restauramos el nombre original de nuestro Santo Maestro y Mesías, anunciamos que en él, está la liberación del pecado. Generalmente digo: “Yeshúa, conocido popularmente como Jesús” para mantener la identidad de su majestad y siempre poder ser entendido (El libro de Daniel utiliza un método similar al decir: “Daniel, llamado Belsasar” [Daniel 10:1] preservando su nombre hebreo y al mismo tiempo dándose a entender a no relacionados con el hebreo).

Conclusión

Hemos visto que Yeshúa tiene su transliteración más cercana en el griego Iesous y las razones para seguir prefiriendo el término hebreo. Esto eliminará un obstáculo más en el entendimiento entre judíos y no judíos creyentes en Yeshúa y podrá construir amor, respeto y eliminar teorías artificiales y superficiales sobre nuestro Mesías. Esperemos que El Eterno siempre nos mantenga en su amor, misericordia y que nos permita ser piedras de edificación y no de tropiezo.

Con bendición

Isaac Bonilla

29 Oct, 2018

Las festividades y los creyentes gentiles de los primeros siglos

Un área de mucha confusión entre muchos creyentes en Yeshua son los festivales del eterno dados a los hijos de Israel, una creencia muy diseminada es que los cristianos de los primeros siglos no guardaban ninguna fiesta judía. Como el cristianismo era la antítesis del judaísmo, los primeros cristianos no tuvieron nada que ver con las fiestas judías.

Sin embargo esto no refleja la verdad histórica pues hay evidencia de observancia de fiestas judías en creyentes de origen gentil de los primeros siglos. Los escritos apostólicos no informan que había temerosos de Dios de entre las naciones guardando el Shabbat junto a los discípulos judíos, además de ello hay evidencia histórica de no judíos que guardaron las festividades.

El primer rastro de creyentes no judíos guardando pesaj y otras festividades nos lo da la llamada controversia de los “cuartodecimanos”. ¿Quiénes eran ellos? Eran cristianos que guardaban la pesaj el día 14 de Nisán juntamente con todo el judaísmo. Una gran controversia estalló y se le conoció por ese nombre

Muchos cristianos guardaban la fiesta ese día como habrían aprendido de los apóstoles y de hombres como Policarpio y Polícrates, obispo de éfeso. Estos cristianos provenían principalmente de Asia Menor. Polícrates decía: “Somos nosotros los que celebramos el verdadero y autentico día sin añadir ni quitar nada, de acuerdo con el evangelio, sin cambiar nada cumplidores de la regla de fe” (Historia Eclesiástica 5:24).

Muchos no judíos celebraban la pesaj juntamente con los discípulos judíos, lastimosamente la práctica de los cuartodecimanos fue puesta como herejía y terminaron por extinguirse en el siglo V.

Podemos encontrar evidencias de la observancia de Yom Kippur en el libro de Hechos, donde Lucas menciona a “El ayuno” (Hechos 27:9-10). “El ayuno” es uno de los nombres de Yom Kippur y como Stökl Ben Ezra acertadamente apunta, Lucas no hubiera usado una referencia de tiempo judía si el mismo y sus lectores (creyentes temeroso de Dios) no estuvieran familiarizados con él.

Stökl Ben Ezra dice: “No puedo dejar de llegar a la conclusión que Lucas mismo y sus lectores implicados observaban Yom Kippur. ¿Por qué usaría Lucas una referencia de calendario judío para un problema secular? él claramente supone que sus lectores entenderán a lo que se está refiriendo” (Stökl Ben Ezra, “Cristianos observando los festivales judíos de otoño”, 62).

Orígenes, escribiendo en contra de esa práctica dice: “De donde también debemos decir algo ahora a aquellos que piensan en virtud de la ley y los mandamientos deben practicar el ayuno de los judíos” (Homilía sobre levítico 12:2).

Claramente si Orígenes tenía algo que decir en contra de ellos era porque había cristianos de su época que creían era necesario guardar Yom Kippur y lo hacían. Como vemos de nuevo, hay fuerte evidencia de prácticas judías en los cristianos del siglo III también.

Pero quizás, la referencia más clara de celebraciones de fiestas judías dentro de los primeros cristianos, la da el peor de los antisemitas de entre los padres de la iglesia: Juan Crisóstomo. El dice:

“Los festivales de los despreciables y miserables judíos están pronto a marchar sobre nosotros, uno después del otro y en rápida sucesión: Las fiestas de las trompetas, la fiesta de los tabernáculos, los ayunos. Hay muchos en nuestras filas que dicen pensar como nosotros y aún así algunos de ellos van a observar los festivales y otros se unirán a los judíos en guardar sus fiestas y observar sus ayunos, yo deseo erradicar esta perversa costumbre de la iglesia ahora mismo” (Adversos Judeos. Homilía 1:5).

Claramente Crisóstomo acepta muy furiosamente el hecho que hay cristianos en el siglo IV uniéndose a los judíos para celebrar sus festividades y observar sus ayunos. A pesar que su intención es reprobar y condenar totalmente esa práctica, el nos provee con excelente información.

Por estas pruebas sabemos que hubo un remanente fiel dentro del cristianismo primitivo previo a Nicea que guardó y retuvo las enseñanzas de los apóstoles. Estas voces anónimas poderosamente hablan de lo que fueron las enseñanzas de sus maestros, los discípulos judíos lo hicieron en condiciones aún más adversas.

Que Hashem bendiga a todo aquel no judío que se une al pueblo en sus festividades con humildad y amor. Amen!

Con bendición
Yitzjak Bonilla Castellanos

29 Oct, 2018

¿Es malo ser gentil?

En círculos de raíces hebreas y algunos círculos mesiánicos se enseña comúnmente que la palabra “goy” (gentil) es un término negativo que indica ser pagano o idolatra. A nadie le gustaría ser llamado idolatra y por lo tanto la palabra gentil es evitada a toda costa. Los creyentes de origen no judío frecuentemente no se sienten cómodos con la palabra gentil ya que ahora han creído en Yeshua y han abandonado la idolatría, si gentil significa ser idolatra seguramente yo no soy gentil.

¿Es cierto que la palabra “goy” es intrínsecamente negativa? ¿Podría un creyente no judío decir que es un gentil? Para responder estas preguntas revisaremos la torah, la tradición judía y los escritos apostólicos.

Podemos decir que la palabra “goy” significa nación o pueblo. A muchos les sorprende saber que YHWH llama a Israel “goy”. Leemos en Shemot: “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y una nación santa (goy kadosh)”. Exódo 19:6.

Este verso por si mismo debería ser concluyente en torno al significado de goy: una nación o pueblo. El término es otra vez usado positivamente en el salmo 117 donde se dice: “Halelu et Adonay Kol Goim” que traducido es “Alabad a Adonai todos los pueblos”, obviamente no es una exhortación a que los idolatras adoren a Adonay, sino que todas las naciones lo alaben.

En la torah el término “goy” no tiene un significado negativo. ¿A partir de cuando el término comenzó a significar “pagano” o “idolatra”? Muchos creen que fue después del cautiverio babilónico, esto debido a que Israel no era una nación en el sentido territorial y esta hizo que los términos “Am” y “Mishpaja” comenzaron a ser preferidos.

Al ver la maldad y la idolatría de las naciones (goim), el termino goy paulatinamente comenzó a ser sinónimo de idolatría. Toby Janicki apunta: “Uno de los factores que contribuyeron a esto fue el hecho que después del cautiverio babilónico, Israel no era más un goy en el sentido de una entidad política o territorial” (Messiah Journal 101, What is a gentile?, Toby Janicky, ffoz, 800 775-4807, www.ffoz.org, pag 41).

A partir del cautiverio babilónico la animosidad de las naciones vecinas hizo que el puebl judío considerara “gentil” y “pagano” como sinónimo. En la literatura rabínica incluso se le llama “perros” y “cerdos” describiendo su impureza y sus inmoralidades (Bereshit Raba 81:13, Vaikra Raba 13:5), Yeshua también hace uso de ese término en su plática con la mujer sirofenicia (Mattityahu 15).

El estado inmoral e idolatra de las naciones hizo que el término fuera sinónimo de idolatría pero no era el significado esencial ni original.

Podemos decir que tanto en el Tanaj como en los escritos apostólicos, la palabra tiene 2 acepciones:

  1. Alguien de las naciones, es decir un no judío (Salmo 117, Efesios 3:4-6, 3:1, Hechos 15:21).
  2. Un pagano o idólatra (1ª Corintios 12:2, 1ª Kefa 4:3, 1ª Tesalonicenses 4:5)

Dependiendo del contexto, la palabra puede significar una de las dos cosas. No hay nada malo en sí mismo con ser llamado “gentil” si hablamos en la primera acepción del término. La enseñanza de los apóstoles es que los gentiles deben vivir como gentiles justos delante de Dios.

En Mashiaj, los gentiles tienen entrada a las bendiciones del pacto con Israel, no sustituyendo a Israel sino siendo coherederos. Ningún no judío debía avergonzarse en decir “yo soy un gentil creyente en Yeshua” pues Yeshua vino a cumplir las promesas hechas a los patriarcas dentro del pueblo judío y para que los gentiles se gozaran en su misericordia (Romanos 15:8-12).

En el cuerpo del Mesias hay judíos y gentiles formando su congregación, con sus distintos roles y llamados para reparar al mundo. Cada uno tiene su parte en la restauración y en el avance del Maljut HaShamayim.

Ese es el sueño apostólico: judíos y gentiles adorando al Elohim de Avraham reparando al mundo

¡Que sea la voluntad del Santo Bendito sea ayudarnos a llevar su reino a todo el mundo!

Con bendición
Yitzjak Bonilla Castellanos

29 Oct, 2018

¿Debería un creyente en Yeshúa guardar mandamientos de la torá?

“La torá de El Eterno es perfecta, restaura el alma. El testimonio de El Eterno es fiel, hace sabio al sencillo. Los mandamientos de El Eterno son rectos, alegran el corazón, el precepto de El Eterno es puro, alumbra los ojos”. (Salmos 19:7-8)

Muchas personas son enseñadas, en la mayoría de iglesias cristianas, a creer en el sacrificio del hijo de Dios para tener salvación. El cristianismo protestante hace mucho énfasis en la “salvación” a través del hijo de El Eterno. Este énfasis es perfectamente entendible y esperado, al fin de cuentas ¿Qué es más importante que el destino eterno de alguien? Seguramente nada.

Sin embargo el hecho de que la salvación sea LO MáS importante, no implica que no haya OTRAS cosas importantes también. Es nuestro propósito presentar lo que muchas veces ha sido ignorado por razones históricas en el mundo creyente de origen gentil, esto es, la importancia de los mandamientos de la torah (conocida como ley de Moisés, el pentateuco) para andar en santidad y obediencia delante de Adonay.

Muchas personas han crecido, teológicamente, con las siguientes creencias: “la ley de Moisés no es para salvación”, “la salvación es por gracia”, “la ley de Moisés fue abolida por Jesús”, etc. Algunas de estas creencias son verdades a medias que pueden peligrosamente llevar a confusión, la última es únicamente un mito.

Han sido muchos años y siglos en los cuales se ha vendido la idea negativa de la torah, pero ¿Es esto verdad? La respuesta es un definitivo NO. Ella fue dada a nuestro pueblo para que supiéramos como vivir en santidad y para que hagamos su voluntad. En ningún momento es un yugo difícil de llevar, como esta escrito: “Sus mandamientos no son gravosos” (1a Yohanan [Juan] 5:3)

En primer lugar debemos contestar la pregunta: ¿La torah(ley) fue declarada abolida por Yeshua, conocido popularmente como Jesús? ¡Nada más lejos de la verdad! El mismo dijo claramente:

“NO PENSEIS que he venido para abrogar la torah (ley) o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una yud (jota) ni una tilde pasará de la torah (ley), hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” (Mateo 5:17-19)

Yeshua no pudo ser más claro y explícito en cuanto a la vigencia de los mandamientos, que El Eterno mismo reveló en la torá: Hasta que pasen el cielo y la tierra, los mandamientos de la torah estarán vigentes. Si Yeshua hubiera declarado obsoletos los mandamientos de la torah ¿Habría dicho que usted seria muy pequeño en el reino, por quebrantar un mandamiento, si este, ya fue abolido? Difícilmente, sería algo totalmente ilógico.

Siempre surge la pregunta: “OK, si Yeshua no abolió la torah ¿Por qué Pablo critico tanto a la ley de Moisés?” La respuesta es que Pablo nunca vio nada malo en la Torah en si misma. El se opuso totalmente a aquella creencia de algunos maestros judíos de su época, que decían que la salvación podía ser obtenida por un cumplimiento mecánico de los mandamientos de la torah.

A esta creencia él le llama frecuentemente con dos nombres: “obras de la ley” y “bajo la ley”(Romanos 3:20, Gálatas 4:21). El criticó EL MAL USO que algunos judíos hacían de la torah, convirtiéndola en una serie de acumulación de créditos (buenas obras) delante de Elohim; sin embargo no criticó a la torah EN SI MISMA.

Este mismo judío (Rav Shaul) llegó a decir que la torah es buena “si uno la usa legítimamente” (1a Timoteo 1:8) y en una ocasión hizo una purificación de un voto de Nazareo junto con otros jóvenes judíos demostrando que andaba “ordenadamente guardando la torah” (Hechos 21:17-24) ¿Cómo podría luego decir que esto era algo obsoleto? ¿No sería hipocresía de su parte?

Ni Yeshua, ni Pablo ni ninguno de los primeros discípulos, vieron en los mandamientos de la torah, algo negativo o anticuado. Alguno diría después de esto: “Si la torah no es para salvación entonces ¿Para que es?” La respuesta es que la torah no es un medio para alcanzar salvación; sino la norma de santidad en la que tienen que andar los hijos de Elohim que hemos alcanzado la salvación por la fe en Yeshua. La observancia de los mandamientos de la torah no son la CAUSA o la CONDICION para nuestra salvación, sino EL RESULTADO de nuestra salvación. La salvación es un regalo que El Eterno da a todo aquel que confía en el sacrificio de Yeshua. Sin embargo, lo que se espera de alguien que ha sido regenerado por El Eterno es que después ande en los mandamientos de Dios.

Guardamos la torah no para alcanzar salvación, sino porque YA LA HEMOS alcanzado, y nuestro deseo es obedecer a Elohim nuestro padre con amor y respeto.

Como ejemplo podemos ver el caso de nuestro pueblo Israel ¿Qué fue primero, la redención de Egipto por medio del cordero de pesaj (pascua) o la entrega de la torah en el monte Sinaí?

Primero vino la salvación, luego cuando el pueblo era ya libre de Egipto, Adonay dio la torah para que viviésemos justa y piadosamente delante de él. Esto es exactamente el plan de Adonay para todo creyente en el cordero de Elohim que quita el pecado del mundo: Primero somos salvos de la pena y del poder del pecado por la sangre de Yeshua, y luego debemos vivir rectamente delante de él según los mitzvot (mandamientos) de la torah. Salvos por gracia y santificados en los mandamientos de la torah.

Incluso Shaul de Tarso exhibió dicho orden cuando expresó: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”. (Tito 2:11) ¿Que viene primero? La salvación por gracia ¿Y después? La santificación en la torah, donde están los mandamientos para vivir sobria, justa y piadosamente.

Este orden puede ser apreciado en las fiestas de peregrinaje que El Eterno dio a nuestro pueblo Israel. La primera era Pesaj (Pascua), la segunda era Shavuot (Pentecostés) y la ultima Sukot (tabernáculos). La primera fiesta era un recordatorio de la salvación de Egipto por medio del cordero pascual, la segunda es recuerdo de la entrega de la torah pues cae en la época en que la torah fue dada. La última, recuerda que nuestros padres después vivieron en tabernáculos en el desierto y anuncia nuestro futuro tabernáculo en la resurrección. El proceso de redención sigue ese mismo orden: Salvación (Pesaj), Santificación (Shavuot) y resurrección (Sukot).

De esta manera, podemos comprender porque el cristianismo ha tenido éxito al llevar la buena nueva de salvación, pero lastimosamente ha experimentado, en algunos casos, un libertinaje tan galopante. Se ha dado el énfasis a la salvación, pero al declarar abolida la torah, se ha perdido la objetividad y claridad de las normas de santidad. La medicina para el legalismo es la gracia, pero la medicina para el libertinaje es la torah. Debido a eso el salmista dice de la torah en el salmo 119:9 “¿Con que limpiara el joven su camino? Con guardar tu palabra”.

Para que los creyentes de origen gentil puedan cumplir óptimamente su propósito espiritual y profético, deberán volver a las raíces hebreas de su fe. Esto conlleva guardar los mandamientos de la torah que apliquen a ellos (No todos los mandamientos de la torah aplican a gentiles, como es el caso de la circuncisión. Los mandamientos básicos que aplican a los no judíos se conocen en el judaísmo como: “Los siete mandamientos de los hijos de Noé”. Estos son: no idolatría, no blasfemia, no asesinar, no robar, no fornicación, no comer sangre y establecer tribunales de justicia. Para mas información lea el estudio “¿Una sola ley?”) Y cumplir junto con sus hermanos judíos la misión de ser “sal de la tierra y luz del mundo.”

Es nuestra oración que este estudio haya causado un despertar en ti, recuerda que El Eterno te ama y tiene normas de santidad en las que debes de andar para obedecerle de todo corazón. Nos encantaría tener la oportunidad de ayudarte en tu crecimiento espiritual ahora que has recibido el regalo de la salvación y conoces el propósito de Adonay a partir de ahora: Tu santificación (1a Tesalonicenses 4:3,7).

Con Bendición

Isaac Bonilla

29 Oct, 2018

¿Una sola ley para todos?

En los últimos días dentro del movimiento mesiánico, hay ciertos círculos que proponen la doctrina conocida como “One law theology” (Teología de “Una sola ley”). Dicha creencia consiste en decir que todos los hombres, ya sean judíos como no judíos, están igualmente obligados a observar toda la Torah, conocida popularmente como la ley de Moisés.

Mientras que la creencia popular cristiana es que nadie, ni judío ni gentil, debe de guardar la torah pues fue clavada en la cruz; este grupo propone exactamente lo contrario: todos están obligados a guardar la Torah, no para salvación claro está; pero si como expresión genuina de fe y amor al Eterno.

Aquellos versos como Hechos 15:19-21 y Hechos 21:25 son considerados como instrucciones paulatinas dadas a los no judíos, que se incorporaban al movimiento de Yeshua. Es decir, los Shelijim (apóstoles) de Yeshua no quisieron decir: “Ustedes no deben circuncidarse” sino “No se sientan presionados por eso, lo harán en su momento”.

Muchas veces, dichos maestros ocupan ciertos versos de la torah para abogar por la creencia “Una sola ley”; los versos más comunes son Shemot (Exodo) 12:49 y BeMidbar (Números) 15:15-16. Veamos esos versos:

“Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para YHWH, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros.”(Exodo 12:48-49)

“Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de YHWH. Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.” (Números 15:15-16)

Los versos parecen claros, tal parece YHWH esperaba (y espera) que tanto judíos como no judíos guarden su Torah de la misma forma, sin ninguna distinción. Sin embargo, una mirada a estos versos dentro de su contexto, y una consideración a la luz de toda la Torah y el judaísmo, hacen que los versos cobren un significado distinto.

El contexto de los versos “Una Sola ley”

Al examinar el contexto de Exodo 12:48-49 y de Números 15:15-16 nos damos cuenta que ambos hablan de aspectos particulares y específicos y que no buscan ser la generalidad. Exodo nos habla de la celebración de la Pesaj (traducida como “Pascua”) y Números nos habla de las ofrendas traídas al tabernáculo y luego al Templo. Si (y solo si) un extranjero quería participar de dichas cosas, debía de hacerlo con las mismas reglas de un hijo de Israel. Si quería comer la Pesaj, debía de tener el mismo requisito que un hijo de Israel: ser circuncidado; de igual manera, si quería traer una ofrenda, debía hacerlo con las mismas reglas.

El simple hecho que tenga que especificarse que para esas circunstancias, debía haber una sola ley, prueba que para otras no había la misma obligación. Por ejemplo, un no judío no tenía que utilizar tzitzit (borlas) en sus vestidos (Números 15:37-41); tampoco está obligado a poner Mezuza en su casa (Deuteronomio 6:9), ni tampoco estaba obligado a guardar todos los mandamientos de identidad israelita, que cada judío debe hacer. Dichos versos, no pueden usarse para implicar el hecho de una misma obligatoriedad ante la Torah

De hecho, en la Torah hay normas para un variado grupo de personas: Judíos, mujeres judías, nazareos (Num 6:1-21), levitas, cohanim (Sacerdotes), el Cohen Gadol (Sumo sacerdote) y normas universales para toda la humanidad. ¿Era un pecado para un Israelita común, casarse con una mujer repudiada solo porque Dios lo prohibía a los descendientes de Aarón (Levítico 21:7)? ¿Constituía una transgresión impurificarme por mi madre o mi padre en su muerte, solo porque YHWH lo prohibía al Cohen Gadol y al Nazir (Nazareo) (Levítico 21:11, Números 6:7)? Claro que no.

Hay mandamientos específicos en la Torah para cada grupo y ninguno es culpable por no guardar los que no aplican a él. De igual manera que un judío estaba exento de cumplir mandamientos de Cohen (Sacerdote), un no judío estaba y está exento de cumplir mandamientos que aplican únicamente al judío.

Las leyes universales de la Torah

El judaísmo actual establece exactamente lo mismo que estamos hablando: El no judío no está obligado a guardar todos los mandamientos de la Torah. únicamente está obligado a guardar “Las siete leyes de Noaj (Noé)”. Cuando el judaísmo se refiere a “Las siete leyes de Noaj” está hablando de los principios básicos que todo no judío debe guardar para andar rectamente delante de Dios. El talmud (Sanedrín 56a) las enumera: Establecer cortes de justicias, no blasfemia, no idolatría, no adulterio, no asesinato, no robo y no comer de la carne de un animal que todavía vive. Inmediatamente después de mencionar esto, los rabinos del talmud añaden más, para mostrar que es una lista condensada y básica pero no los únicos mandamientos que YHWH dio a las naciones no judías.

Al no judío que guarda estas reglas, se le conoce en el judaísmo como “Yire Elohim” esto es “Temeroso de Dios” y también “justo de las naciones”. No debe de confundirse al “Yire Elohim” con el prosélito, siendo este ultimo un israelita legal por haber recibido la circuncisión. La biblia contiene numerosas referencias a estos gentiles, que sin llegar al punto de hacerse judíos vía circuncisión, viven rectamente delante de Dios (Salmos 135:19-21, Salmo 118:1-4, Hechos 10:1-2, Hechos 13:16)

Una gran similitud entre las siete leyes de Noaj y la disposición apostólica es obvia cuando comparamos los mandamientos del talmud y la decisión de Jacobo, el hermano de Yeshua (Hechos 15:19-21). Muchos han llegado a especular que Jacobo, no incluyó el robo, el asesinato y las cortes de justicias pues ya eran parte de la moralidad y ley del imperio romano. Dicha especulación es probable.

El pasaje donde está claramente establecida la diferencia de aplicación de la Torah, en el pensamiento apostólico, es Hechos 21:17-24, veamos a los últimos versos:

“Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley (Torah). Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres. ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido. Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.” (Hechos 21:20-25 VRV. énfasis añadido)

El pasaje es claro, los apóstoles establecieron que los gentiles no tenían que guardar cosas que eran concebidas para judíos (como el voto de Nazareo que concluía con el rapado de la cabeza del que hacía el voto. Ver Números 6:18). El judío tiene responsabilidades de pacto que el no judío no tiene. Por lo tanto, no es obligación para él, guardar las mismas cosas que el judío.

Los apóstoles entendieron a la perfección esto y hacían que la identidad israelita se preservara; mientras que los no judíos no experimentaban obstáculos innecesarios para su conversión a El Dios de Israel.

¿Pero acaso no es cierto que “Ya no hay judío ni griego”?

Como último recurso, algunos apelan al verso de Pablo donde se dice: “Ya no hay judío, ni griego” (localizado en Gálatas 3:28) para indicar que para Dios somos iguales y por lo tanto las mismas reglas se nos son exigidas. Este verso, curiosamente, también es usado por muchos cristianos para decir que la identidad y observancia judía son irrelevantes ahora en el Mesías. /p>

Si ese verso en realidad fue escrito por Pablo, para insinuar que ya no hay ninguna distinción en el cuerpo de Mashiaj, una dificultad surge inmediatamente: El verso sigue diciendo: “no hay varón ni mujer”. ¡Nunca he conocido a alguien que piense que en el Mesías, los hombres ya no somos hombres y no hay razón en ser distintos! ¿Se podría usar el verso para declarar también irrelevante la distinción entre varones y hembras? ¡Espero que no!

El verso habla de la falta de cualquier tipo de discriminación en el cuerpo del Mesías, y no de distinción dentro de él. La salvación es por su sangre y por la gracia derramada en él a todos por igual; sin embargo, la distinción entre hombre y mujer y judío y gentil es algo necesario y es parte del plan de Elohim (Dios). En la era mesiánica, la identidad de Israel y las naciones podrá discernirse perfectamente pues ha sido el plan desde el inicio.

Conclusión

Hemos visto que los versos usados por la teología “One law” no implican una sola ley en todos los sentidos de la vida delante de Dios. Hablan de circunstancias particulares y hacen dicha aclaración para enfatizar la igualdad de leyes para esos casos específicos (Pesaj y ofrendas). También vimos como los sh’lijim (apóstoles) de nuestro Mesías Yeshua, legislaron la diferencia entre los mandamientos que aplican a toda la humanidad, y aquellos que aplican únicamente a los hijos de Israel.

Con bendición
Yitzjak Bonilla Castellanos.

29 Oct, 2018

Romanos 10:4 ¿La finalización de la Torah o el propósito?

Sin duda alguna uno de los versos mas mal interpretados en la escritura es Romanos 10:4. A lo largo de la historia lideres religiosos y teólogos han usado el verso para probar que con Yeshua la torah llego a su finalización. La torah fue colgada en la cruz por Yeshua y en ninguna manera es ya obligante ni para judíos ni para gentiles

Este es buen ejemplo de como un verso puede perder su significado original si lo leemos fuera de su contexto y si ignoramos la etimología de las palabras usadas en la escritura.

La palabra usada en Romanos 10:4 es la palabra griega “Telos” que puede significar “objetivo, fin, propósito, meta”. La palabra puede significar la finalización de algo o el objetivo de algo; todo depende del contexto. Esta misma palabra es usada en la carta de Ya’akov Hatzadik (Santiago) 5:11 donde estú escrito: “He aquí llamamos dichosos a los que se mantuvieron firmes. Oistes la paciencia de Job y visteis el fin(telos) del Señor, que El Señor es muy misericordioso y compasivo”

Indiscutiblemente el significado de la palabra “fin” en el verso no es “finalizacion” pues sería indicar un cese del Señor lo cual es imposible. Lo que Jacobo (castellanizado a Santiago) estú haciendo es señalar al propósito, a la meta, al objetivo que YHWH tenía con Job.

¿Es plausible que Shaul use esta palabra en el mismo sentido? Sin lugar a dudas es el sentido que Pablo quiso dar por las siguientes razones:

  • Si el estuviera diciendo que la torah fue abrograda o anulada por Yeshua, estaría contradiciendo lo que el mismo Yeshua había dicho en Mateo 5:17, ya que el dijo claramente: “No penséis que he venido para abrogar la torah”
  • Estaría contradiciéndose a si mismo ya que él mismo había dicho: “¿Abolimos (Gr. Katargoumen) la Torah por la fé?. En ninguna manera” (Romanos 3:31).
  • El contexto del pasaje es el anhelo profundo de Shaul por la salvación de todo Israel, el menciona que algunos en Israel, habían tratado de establecer su propia justicia en lugar de la justicia de Elohim. Pablo teniendo en mente el rol que la torah tenia en relación con la salvación dice que el verdadero propósito de la Torah no es darnos una lista de reglas para ganar créditos delante de Elohim y ser justificados sino llevarnos al Mashiaj. La torah nos convence de nuestra imperfección y de nuestro pecado y nos señala a Mashiaj. Es en ese contexto que el dice que el propósito de la tora es el Mashiaj. En ninguna manera esto significa que el propósito de la torah en relación con la santidad (esto es el de ser una guía de como vivir rectamente delante de Elohim en obediencia) este abolido y que la observancia de la Torah ya no es obligante. Recordemos que Shaul mismo andaba “ordenamente guardando la Torah(ley)”(Hechos 21:24)

Con bendición
Yitzjak Bonilla Castellanos.

29 Oct, 2018

Galatas 3:10

Un verso frecuentemente malinterpretado en la mayoría de la cristiandad es el pasaje de Galatas 3:10 donde se dice:

“Porque todos los que dependen de las obras de la Torah están bajo maldición, pues escrito está:Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la torah para hacerlas” (Galatas 3:10).

La interpretación tradicional indica que ningún creyente en Yeshua debe ya guardar la torah, si lo hace, estaría poniéndose solo bajo una maldición. El vino para redimirnos de la maldición de tener que guardar la ley de Moises ¿Es cierto que todo aquel que guarda la torah está bajo maldición? ¿Es cierto que Yeshua nos libró de la maldición de guardar la torah? ¿Hay alguna interpretación alterna que encaje mejor con la lógica y la escritura? En este estudio profundizaremos en este importante tema.

La interpretación tradicional falla en considerar numerosos problemas que surgen de la misma explicación dada al pasaje.

En primer lugar, se pasa por alto la incoherencia lógica y ética que surge con dicha interpretación- Preguntémonos ¿Están bajo maldición todos los que guardan algún mandamiento de la torah de Moisés? ¿Cuándo alguien honra a su padre y a su madre, no miente, no adultera, no jura falsamente, etc, está bajo maldición? ¿Es maldición guardar un mandamiento dado por Elohim a toda la humanidad? ¡Absolutamente no! Claramente no es esto lo que Shaul de Tarso (Pablo) tenía en mente.

En segundo lugar, el verso pierde de vista una palabra clave, esta palabra es “depender”. Tal parece que guardar un mandamiento no es estar bajo maldición; Pablo dice que los quedependen de las obras de la torah están bajo maldición. A partir de ahí se tiene que diferenciar comprender que Shaul no está hablando de aquellos que guardan los mandamientos de Elohim por amor y obediencia sino aquellos que dependen de ellos para algo ¿Qué es ese algo?.

Esta pregunta da lugar al tercer punto de análisis sobre el pasaje, este punto es de donde se debe partir siempre a la hora de interpretar un texto: Su contexto. ¿Cuál es el contexto del verso? El contexto es la justificación, es decir la declaración de justicia hecha por Elohim a cada individuo. Pablo deja claro en el contexto que Avraham fue justificado por la fe (Gálatas 3:8) también que la escritura prometió que YHWH justificaría por la fe a los gentiles (3:9). La justificación siempre ha sido obtenida por fe, nosotros no damos el ancho para merecer la justificación o la salvación. El rey David dijo en el Salmo 143:2 “porque no se justificará delante de ti ningún ser humano” el profeta Habacuc dijo: “El justo por la fe vivirá”.

Después de decir esto, Shaul dice que los que dependen de la Torah para su justificación delante de Elohimestán bajo maldición. Esto es porque depender de nuestra capacidad para guardar la torah (ley) de Elohim para obtener justificación y salvación es querer alcanzar algo imposible. Ningún ser humano da el ancho para guardar la tora perfectamente. Es por eso que Yeshua dijo, contestando la pregunta ¿Quién podrá ser salvo?“Para los hombres es imposible, pero para Elohim todo es posible” (Mattityahu [Mateo] 19:26).

Si la justificación depende de mi capacidad de guardar la torah, tengo la maldición de no dar el ancho y no permanecer siempre en obediencia a Elohim. Es esta maldición a la que Pablo se refiere: Guardar mecánicamente los mandamientos de la Torah como un mecanismo para obtener salvación. Los que dependen de la torah y sus buenas obras están bajo la maldición de nunca dar el ancho.

Cada pecado que hemos hecho es suficiente para separarnos de la gloria de Elohim y de hacernos merecedores de muerte eterna (Romanos 3:23, 6:23), la ley de Elohim es la expresión de su santidad y justicia. La justicia dice que la consecuencia del pecado es muerte. Es de esa maldición (del castigo de la justicia de Elohim expresada en la Torah) que el Mesías nos libró, no de la Torah en sí misma.

Si un juez me perdona por un delito que hice, no significa que a partir de ese momento el declaró abolida la ley que transgredí. Su perdón, no significa la abrogación de la justa ley. De igual manera, el Mashiaj me libro de la maldición que mi pecado hizo, todas las veces que yo transgredí un mandamiento de la Torah me hice merecedor a la maldición de muerte espiritual. Fuedel castigo eterno de la justicia de Elohim que Yeshua me libró, no de la necesidad de obedecer a la ley de Elohim por amor y obediencia a él.

En síntesis el Mesiás no me libro de la Torah (De hecho, el dijo claramente que hasta que pasen el cielo la tierra seguirá vigente Mateo 5:17) sino de la maldición de desobedecer la Torah (pecado).

La torah nunca pretendió ser un sistema de créditos para ganar salvación sino una guía para que los hijos de Elohim obedezcamos a Elohim, no para ser salvos sino porque ya lo somos. No para alcanzar salvación sino para obedecer a nuestro Padre como él lo ha pedido. El problema que Pablo combatió no fue la Torah sino aquella noción que la Torah era un instrumento para alcanzar salvación. Si yo le dijera a Pablo: “debo de guardar la torah para ser salvo” él estaría en total desacuerdo; por otro lado si le dijéramos “debo de guardar los mandamientos de la torah que aplican a mí para obedecer a mi Elohim quien me salvo por medio de su hijo” estaría totalmente de acuerdo.

La Torah no es una maldición, torcerla y convertirla en lo que no pretendió ser, si lo es. Digamos junto con el salmista: “Abre mis ojos y mirare las maravillas de tu Torah”.

Con bendición
Isaac Bonilla Castellanos.

29 Oct, 2018

La Tevilah (Bautismo) de Yeshua y su propósito.

Una de las narraciones más curiosas en los escritos apostólicos es la Tevilah, o inmersión, de Yeshua Nuestro Maestro bajo la supervisión de Yohanan HaMatbil (Juan El Bautista). La narración genera varias dudas: ¿Para qué fue Yeshua, un hombre sin pecado, a ejecutar un bautismo de arrepentimiento y perdón de pecados como el de Juan? ¿Por qué Juan se resistió si aún no tenía la certeza de que era el Mesías? ¿A qué se refiere Yeshua con “cumplir toda justicia”? ¿Qué significa la frase “Mi hijo amado en el que tengo complacencia”? Estas preguntas serán abordadas en este estudio, esperando que con la ayuda del Eterno, podamos contribuir al avance del reino de los cielos en la tierra.

El bautismo de Juan y su mensaje eran sencillos: “La era Mesiánica (El reino de los cielos) está a las puertas, si nos arrepentimos y nos volcamos a cumplir los mandamientos del Eterno, El Mesías se revelará públicamente y hará que la era Mesiánica de inicio. Como símbolo de nuestro compromiso, hagamos Tevilah (inmersión, bautismo) en el rio Jordán como un nuevo inicio. Volvamos hoy y El Eterno hará que el Reino de los cielos sea implantado”.

El bautismo de Juan era un férreo compromiso de renovarse nacionalmente delante de Hashem para que la era Mesiánica fuera implantada. En este contexto, es extraño ver como Yeshua, quien es descrito como “sin pecado”, “sin engaño en su boca”, pueda ir a este tipo de Bautismo, ¿con que objetivo Yeshua va donde el Bautista?

El bautista aparentemente entiende en cierta medida esto. Ahí viene este hombre que transmite una pureza, una santidad, una espiritualidad sin igual. El “olfato profético” del Bautista se activa y ve que este hombre no tiene necesidad de arrepentimiento. Su objeción es curiosa:

“Mas Yohanan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” (Mateo 3:14).

El bautista se opone a Yeshua diciendo que el necesita un bautismo de parte de Yeshua, y no él de parte del bautista. ¿A qué bautismo se refería Juan? Al bautismo del espíritu santo, el mencionó:

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” (Mateo 3:11)

Entonces lo que quería decir el bautista era: “Como voy a bautizarte en agua, si yo necesito ser sumergido en el espíritu Santo por ti”.

¿En donde en el Tanaj hay una alusión a una purificación por agua y luego una por el espíritu de Hashem? Todo parece indicar que el bautista y su misión de introducir la era Mesiánica en el primer siglo por medio del arrepentimiento nacional, debe entenderse en el contexto de Ezequiel 36. Ahí leemos:

“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” (Yejezquel [Ezequiel] 36:25-26).

Si somos acuciosos, la mención de esparcir sobre el pueblo judío “agua limpia” (En hebreo “Mayim Tehorim”) precede a “pondré espíritu nuevo dentro de vosotros”. En este sentido, el bautismo de Juan estaba en línea con la profecía de Ezequiel: Si nacionalmente el pueblo hacía Tevilah y se apartaba de toda inmundicia espiritual, entonces, la era Mesiánica, en donde el espíritu de Dios estará sobre cada judío, se establecería.

Muchas veces se ha cuestionado una discrepancia entre los sinópticos y el evangelio de Juan. En los sinópticos, Yohanan parece tener un conocimiento sobre la identidad mesiánica de Yeshua antes de su Tevilah; sin embargo, en Juan, leemos lo siguiente:

“Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.” (Juan 1:32)

En el cuarto evangelio, Juan parece indicar que el no supo la identidad mesiánica sino hasta después de su Tevilah. ¿Cómo entendemos esto? Daniel Lancaster contesta esto de manera magistral en su comentario, indicando que Juan supo con absoluta certeza, que Yeshua era el Mesías hasta después de su Tevilah; mientras que antes de está, tenía una fuerte sospecha por su discernimiento profético (Messiah Magazine issue 4, the Baptism of Jesus, Daniel Lancaster, First Fruits of Zion, 800.775.4807, www.ffoz.org.).

En otras palabras, Juan sabía que tarde o temprano, el Mesías, aquel que bautizaba con la Ruaj Hakodesh llegaría a él. Cuando él vio a Yeshua, tuvo una fuerte sospecha cuando vio llegar a aquel hombre lleno de pureza, santidad y verdad. Su espiritualidad fue discernida por Juan quien trató de impedir la Tevilah. Cuando Yeshua insistió y luego recibió la unción del Eterno, Juan estuvo completamente seguro que sus sospechas mesiánicas eran correctas.

Juan trata de disuadir a Yeshua de tomar una Tevilah de arrepentimiento. Yeshua no tenía pecado y no era necesario; sin embargo, Yeshua dice que es necesario “cumplir con toda justicia”. Es decir, Yeshua no está ahí para hacer una Tevilah de arrepentimiento de pecados; está ahí para cumplir con un procedimiento necesario para su iniciación ministerial. Yeshua iba a iniciar su ministerio público y necesitaba de la supervisión de Yohanan para una consagración en el Yarden (Jordán).

Asi como Aarón fue lavado con agua por Moshe (Exodo 40:12) para poder iniciar su ministerio sacerdotal, Yeshua hizo Tevilah bajo la supervisión de Juan para iniciar su ministerio. En este sentido, la Tevilah de Yeshua no tuvo ni razones de purificación ritual ni tampoco fue por arrepentimiento, sino como purificación simbólica de consagración ministerial.

Ha habido cierta controversia de porque Yeshua nunca recibió ninguna unción literal con aceite para su misión. Leemos en la Torah que Aaron después que fue lavado con agua, también recibió unción con aceite:

“Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo consagrarás, para que sea mi sacerdote.” (Shemot [Exodo] 40:13)

¿Por qué Yeshua no recibió una unción con aceite? Ciertamente se nos informa que el espíritu de Hashem descendió sobre él y que al final, el aceite representa la unción del espíritu de Hashem sobre su siervo, tal como está escrito:

“Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu del Eterno vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá” (1 Samuel 16:13).

Claramente la narración de Samuel nos muestra que la unción de aceite aludía a la unción y capacitación de David como Rey por el espíritu de Hashem. Como vemos en el Tanaj, la unción espiritual no anula la unción literal y simbólica con aceite.

¿Por qué Yeshua no recibió dicha unción? Esto ha sido objeto de controversia tanto entre creyentes como críticos de la fe en Yeshua. Podríamos dar algunas posibles razones por las cuales dicha unción no tuvo efecto en la primera manifestación de Yeshua:

  • Yeshua no recibió una unción con aceite debido a que se quería enfatizar que el espíritu de Hashem reposaría sobre él, por su perfección moral y espiritual y no en virtud de su nombramiento. Si consideramos que su misión sería dar la vida por el pecado del mundo, era importante tener claro que su unción por el espíritu santo se debía a su santidad intrínseca y no a una respuesta divina por causa de su nombramiento.
  • La revelación de la era Mesiánica en todo su esplendor estaba condicionada al arrepentimiento nacional de Israel. Una unción pública con aceite habría dado la impresión de que la venida del Mesías y el reino de Dios en esos días, era un asunto incondicional. Una unción más privada era necesaria para evitar que esta falsa impresión se diera.
  • La unción literal no se dio debido a la corrupción del sanedrín y las autoridades de aquella época que en su mayoría no gozaban del visto bueno del pueblo judío, iniciando con el sumo sacerdote que era puesto por Roma en la mayoría de ocasiones.

Todo parece indicar que la unción literal con aceite de Yeshua, será realizada en su segunda manifestación a Israel. Asi como David tuvo dos unciones, una privada hecha por Samuel por causa del peligro de Saúl (1 Samuel 16) y una publica cuando todo Israel lo aceptó como rey en Hebrón (2 Samuel 5:1-3), Yeshua de igual manera, tuvo una unción privada supervisada y vista por el Profeta Juan, y la segunda será en su final manifestación a Israel.

Yeshua tendría una unción especial dada del cielo, Juan vería al espíritu de Hashem descender como paloma sobre él y oiría la voz del cielo (Bat Kol) que decía: “Tu eres mi hijo amado en el que tengo complacencia” (Mateo 3:17). No es claro si la visión fue presenciada por todos los presentes o únicamente fue vista por Juan El Bautista; según Juan 1:32 parece ser que únicamente fue presenciada por Juan.

Independientemente de este hecho, ¿Qué significa la frase que Juan oyó? ¿Por qué fue tan importante? La frase alude a la completa satisfacción que El eterno tiene en Yeshua nuestro Maestro. Yeshua es sin pecado y por ello, Hashem tiene una especial satisfacción en él y por eso ha dado el espíritu sin medida sobre él.

Los rabinos explicaban que el espíritu de Hashem descendía momentáneamente y con ciertos grados de intensidad sobre los profetas y reyes de Israel. Por ejemplo, haciendo una interpretación creativa del texto de Job 28:25, leemos lo siguiente en el Midrash:

“El midió peso al viento [Ruaj, ‘espíritu’] (Job 28:25). Rabbi Acha dijo ‘Incluso el espíritu santo que descansó sobre los profetas lo hace únicamente por medida, un profeta hablando un rollo de profecía y otro hablando dos rollos’ ” (Vaikra Raba 15:2).

El espíritu de Hashem descendía con medida sobre los profetas y luego se retiraba, esto explica porque algunos profetas, tenían que esperar días para tener palabra del Eterno sobre ellos. Sin embargo de Yeshua leemos:

“También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.” (Juan 1:32)

El espíritu de Yeshua permaneció sobre él, la unción del Eterno estuvo sobre él en todo momento como en ningún otro profeta. Es debido a esto que Yeshua pudo siempre tener una plenitud de gracia y verdad sobre él. El espíritu de Hashem descendía con medida sobre los profetas, pero de él está escrito:

“Porque el que Elohim envió, las palabras de Elohim habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.” (Juan 3:34-35).

De Yeshua está escrito que recibió espíritu sin medida, la plenitud de la divinidad (Colosenses 2:9), es decir, los siete espíritus de Hashem (Isaías 11:1-2, Apocalipsis 5:6) reposan y reposaron sobre él.

¿Por qué razón Hashem no dio esta medida de espíritu a los demás profetas como Elías o Jeremías? La frase dicha por el cielo aquel día nos da la respuesta: En virtud de su vida sin pecado, Yeshua pudo tener esa intensidad del espíritu de Hashem sobre él. Ningún profeta era sin pecado, es por ello que una medida de la gloria del Eterno era dada a ellos. Pero El Santo y ungido del Eterno, en quien tiene complacencia, posee la perfección moral y espiritual para soportar la intensidad máxima de gloria. ¡Bendito sea su nombre por su Mesías y su espíritu!

La frase oída por el bautista alude a tres pasajes del Tanaj. En primer lugar al decir: “mi hijo, el amado”, encontramos una alusión al pasaje de la Akeda, esto es, el pasaje de Abraham dispuesto a sacrificar a Isaac. A pesar de que Abraham tenía dos hijos, Hashem le dice:

“Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas” (Bereshit 22:2).

¿Por qué Hashem dice que Isaac es el único hijo de Abraham? ¿Acaso no tenía más hijos? Ciertamente que sí, pero Abraham tenía un amor especial por Isaac, al venir del vientre de su esposa Sara, y al haber sido milagrosamente concebido y anunciado por una promesa divina. De igual manera, Hashem tiene muchos hijos; sin embargo, Yeshua es el hijo único en su clase por causa de su perfección moral y su ofrecimiento voluntario por la humanidad.

También encontramos una alusión al cantico del siervo sufriente donde se nos dice: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.” (Isaías 42:1).

El alma del Eterno tiene un especial agrado en el Mesías, por ello ha puesto sobre él su espíritu como nunca antes. Finalmente, el Salmo 2 nos dice:

“Yo publicaré el decreto; El Eterno me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.” (Salmo 2:7).

Este salmo es particularmente importante. Fue citado muchísimo en los escritos apostólicos junto con el salmo 16 y el 110. Hashem describe su similitud con el Mesías con la analogía de engendrarlo. Ciertamente Hashem no tiene capacidad de engendrar en el sentido literal o sexual de la palabra, pero lo que se busca es enfatizar la perfección moral del Mesías. El Mesías es espiritualmente similar al Eterno como ningún otro hombre, su perfección y pureza son intachables.

En virtud de eso, el espíritu del Eterno descendió sobre él y permaneció ahí. De igual manera, por causa de su muerte y resurrección, hemos recibido su espíritu quien permanece con nosotros. El espíritu de Hashem que estuvo sobre él, ha sido derramado en el cuerpo del Mesías a cada creyente. únicamente por su merito insuperable es que ahora disfrutamos un anticipo de la era Mesiánica: El espíritu de Hashem reposando en nosotros. En la era Mesiánica reposará sobre todo Israel y la tierra será llena de la gloria del Eterno como las aguas cubren la mar

¡Que su reino venga prontamente y sea implantado con poder en la tierra!

Con Bendición !
Yitzjak

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